TABLA DEL ESPIRITISTA

Anónimo

Dos por uno, dos;
para ser espiritista,
no sólo basta creer
sino confiar en Dios.

Dos por dos, cuatro;
poco espiritista soy
si sentado pierdo el rato
y no me muevo y le gasto
las suelas a mi zapato.

Dos por tres, seis;
diré que soy kardecista
pero vosotros diréis
que cuando hay que dar el callo
nunca ayudando me véis.

Dos por cuatro, ocho;
poco espiritista soy
si aquel le doy el pan duro
y yo me como el bizcocho.

Dos por cinco, diez;
poco entiendo la doctrina
cuando me dan a escoger
y me adelanto el primero
cogiendo el mejor pastel.

Dos por seis, doce;
qué poco aprendí en la escuela
si al pobre que menos tiene
nunca le enciendo una vela.

Dos por siete, catorce;
para ser espiritista,
seas hombre, como mujer,
no basta con ser creyente
tener mucho que comer
y el bolsillo bien caliente.

Dos por ocho, dieciséis;
mucho aprendí leyendo
pero debo de saber
que antes que llegue a mi puerta
el que sufre y va pidiendo,
yo debo ir hasta él.

Dos por nueve, dieciocho;
lo que sí tengo entendido
en esta escuela que estamos
es que estamos a la cola
los que toman y no damos.

Dos por diez, veinte;
muchos decimos que somos,
ya veremos al final
quiénes son espiritistas
a la hora de cobrar.

(Originalmente publicado en la Revista LA HORA DE LA VERDAD - Julio/Agosto 2003)