EL SER QUE LLEVAMOS DENTRO

Mari López

Es cierto que una persona,
si es hombre, como mujer,
puede elegir un camino
aunque ante él se presenten
encrucijadas de tres.

Cada uno su razón
es patente al elegir,
pues le dice el corazón
cuál el que debe seguir.

Al tomar tal decisión
va plasmando su postura
firmando como capaz
el libro de su andadura.

A nadie podrá culpar
la decisión que ha tomado,
le pusieron a elegir
y este es el resultado.

Si la meta que persiguen
es que vas buscando a Dios
no habrá fuerza que te impida
llegar hasta el Hacedor.

Los obstáculos que tengas
y las piedras del camino
esas marcan las torpezas
de los hechos que vivimos.

Sólo habrá que corregir
así lo dice otra voz
si es que queremos vivir.

Hoy le llamamos vivir
a este mundo material,
y poco nos acordamos
del otro espiritual.

Si yo miro para adentro
de donde sale mi voz,
es un mundo diferente
del que puedo gozar yo
y todo el que sea consciente.

Ahí vive un inquilino
que a él nada lo aprisiona
es libre para volar
y llega hasta donde quiera
nadie lo puede parar.

Puede sentir el amor
con la fuerza que desea
si se dirige hacia Dios
y aquello que lo rodea.

Nada puede prohibir
que este espíritu se alegre
ni que deje de sentir
lo que en el momento siente.

Nadie lo puede encerrar
ni aún poniéndole cadenas
encuentra puertas abiertas
por donde quiera que va.

Puede traspasar los mares
hacia remotos lugares
sin que sea su presencia
advertida por mortales.

Sólo tiene un compañero
que penetra en este ser
el Padre de la entidad,
todos sabemos quién es.

Tengo que darle las gracias
por conceder libertad
al ser que llevamos dentro
que aunque me cierren la boca
volando estáel pensamiento.

Nadie lo puede obligar
a ser lo que no quisiera,
puede estar muy satisfecho
aunque llorando por fuera.


(Originalmente publicado en la Revista LA HORA DE LA VERDAD - Marzo/Abril 2003)