¿QUÉ PASARÁ MAÑANA?
Manuel Robles
Estimados lectores de esta revista, empiezo este artículo viendo
lo que sucede en el planeta, pero desconociendo qué es lo que pasará
mañana.
Algo más de 14 años hace que escribo en esta revista, mi
memoria vuelve atrás recordando la infinidad de palabras que se han
gastado tratando de aconsejar lo que mi experiencia me ha dejado en estos
85 años ya cumplidos en esta existencia.
Si no hubiese conocido la doctrina, por supuesto que estaría perdido
sin saber de dónde venía, ni donde voy, ni habría entendido
el porqué este planeta es un barranco encharcado de odios, guerras
y desigualdades. Es posible que hasta hubiese entrado en las filas de los
ateos, dudando de que existe un Dios.
Cu·ntas cosas me enseñó la doctrina cuando supe,
cómo el destino mueve ese tremendo tablero de ajedrez,. Estuve observando
cómo nacemos uno a uno, nos juntamos en familias y uno a uno nos vamos
separando cuando desencarnamos y sí que aprendí que el día
que yo me fuese, ni mis padres o hermanos carnales me darían un aval
de garantía para abrirme los caminos en el Más Allá.
No me hicieron falta más explicaciones para saber que lo que sembrara,
eso era lo que iba a recoger. Supe que vivir en esta existencia es un cuchillo
de doble filo, pero me habéan dicho de qué forma podía
salir ileso para pagar deudas y no volverme a endeudar.
En esa primera cartilla que aprendí, me decí: los bienes
materiales son como una baraja, pueden adormecer tus sentimientos si no
los saber manejar. Estarás acertado si eres desprendido, si eres
bondadoso o caritativo. Cuántos y cuántos casos aprendí;
lo más importante es saber que mientras navegas en este mar de la
vida lo más probable es, que cuando termina el día, más
que adelantar un paso hayas perdido tres, esto hace que vuelvas a poner
en ejecución el propósito de enmienda. Pero esa promesa se
evapora y más que nada, avergonzado, tienes que preguntarte: ¿por
qué tuve yo que mentir y falsificar mis palabras si esto no lo aprendÌen
la escuela? ¿Es posible que haya personas que sin conocer mi doctrina,
operen mejor que yo?
Así venimos rodando de existencia en existencia, y vuelvo a preguntarme:
øqué pasar· mañana? Voy a decirte, apreciado
lector, lo que hasta aquí pienso. He leído muchos libros, he
sido un observador de cómo han girado los acontecimientos, tanto terrestres
como espirituales, entre ellos la frase del Apocalipsis de que una vez hubo
un diluvio universal, pero que en los diferentes lugares donde todos perecieron,
todos estaban en pecado mortal. Después apareció Galileo que
sorprendió a la humanidad y a una parte de las religiones cuando demostró
lo que hasta allí no se había conocido.
Supe que Dios no había creado la muerte, sino los seres humanos
que por una fatal desgracia debían morir y volver hasta pagar el
daño causado, ahora falta por aparecer el efecto de aquella causa
que no será otra que la del juicio final.
Es auténtica la frase de que el río no vuelve atrás
y se han ido encadenando las reencarnaciones hasta que hemos llegado a
vivir en estos últimos tiempos. ¿Podemos acaso pensar que
terminarán las guerras y los conflictos actuales, que la paz cubrirá
todos los rincones de la planeta? ¿Podemos creer que ya no morirán
unos por falta de alimentos, mientras otros traten de acaparar más
de lo que poseen?
No es posible que los seres humanos sean capaces de solucionar este turbio
y desbordado río porque el mal que se cometió sigue en el que
se va, y vuelve, aunque con distinta persona. Y en este desconcierto final,
aunque me haga la pregunta de qué pasar· mañana, sí
presiento y pienso en esa frase que dice: "cuando brota la higuera, es
que se acerca el verano", y según lo que aprendí a lo largo
de mi existencia fue que cuando el mundo estuviese tal como lo veo ahora,
es posible que otro gobernador interviniera para que este viejo planeta fuese
transformado.