PREGUNTAS SIN RESPONDER

Manuel Robles

Yo no se cómo empezar
ni se quién va a responder,
lo que quiero preguntar
y lo que quiero saber.

¿Quién me aclara del porqué
hubo una vez un diluvio,
y aunque no fue universal,
lo fue en este planeta
pero se ignora el lugar?

¿Quién me pudiera aclarar
por qué causa sucediera?
¿Acaso es que estaban todos
bajo el pecado mortal?

¿Quién aclara del porqué
Dios les mandó tal castigo,
se pudiera suponer
que habían perdido la fe
en ese mar colectivo?

¿Quién conoce del porqué
a Nostradamus le dieron
notas de una profecía
de lo que a través del tiempo
al planeta llegaría?

Existe una profecía,
por alguien fue mencionada,
del apocalíptico día
en que este mundo se acaba.

¿Quién habló de otra manera
y lo pudo transmitir,
que este mundo no se acaba
pero las personas sí?

¿Quién supone o ha creído
que este mundo donde estamos
nunca será redimido
que estamos bien como vamos?

¿Cuáles han sido hasta aquí
las auténticas razones
para poder predecir
de que todos los humanos
deberán de ser mejores?

Más fábricas de cañones
y más armas destructivas,
más dominio en los halcones,
más miseria en muchas vidas.

Muchas más enfermedades,
hasta aquí desconocidas,
pero las necesidades
por todas partes vertidas.

Y en esta lacra social
alguien dijo y no fue un maño,
que mientras el león duerme
el tigre le busca el daño.

La ciencia sigue excavando
y en su galope creyendo,
no se si lo va ignorando
que lo que inventa salvando,
muchos más se van muriendo.

El hombre subió a la luna
y desde allí no ha pasado,
el fracaso está servido
porque allí no se encontró
lo que él se había creído.

Y ese fracaso primero
fue cuando dijo su voz,
que en ese descubrimiento
tampoco había visto a Dios.

¿Qué conclusiones sacamos
y dónde está ese testigo
que diga si lo que vemos
en el planeta que estamos
es porque lo merecemos?

Ignorantes sí que somos,
si caminamos creyendo
que este planeta en que estamos
sólo se irá redimiendo.

Que el veneno que se hospeda
en el cuerpo del humano,
lo podemos extinguir
sólo con pasar la mano.

No hay milagro, lo sabemos
gran parte de los creyentes,
¿qué es lo que imaginamos
de aquello que veremos?

¿Si es que empezara a llover
has previsto ya el lugar
donde te vas a meter,
y quién nos puede amparar?

Existe una salvación
que recomendó Kardec,
¿habrá otra solución
que no la dijo él?

De todas formas, amigo,
yo te puedo contestar
lo que creo y he creído
en mi largo caminar.

Creo en Dios y en Él confío,
y de ninguna manera
puedo subir hacia arriba
si es que no tengo escalera.

Lo que es una ignorancia
es creer que si lloviera
y sube el nivel del río,
de nada valdrá decir:
¡ay, perdoname Dios mío!

Hay un seguro de vida,
que lo busque cada cual,
sólo si lo hace a tiempo
y si se quiere salvar.

 (Originalmente publicado en la Revista LA HORA DE LA VERDAD - Julio/Agosto 2003)