Nuevo Retorno de Cristo
Manuel Robles
Cuando
me pongo a pensar
lo que
hoy estamos viendo
en este
viejo planeta,
la brújula
de mi mente
no se
me mantiene quieta.
Muchas
cosas me imagino
que pudieran
suceder,
no se
si es un desatino
o es
lógico de creer.
Hace
tiempo que escuché
unas
frases que decían
lo que
tú vas a leer
de esta
forma se escribían.
Antes
de que corra el viento
y rujan
las tempestades,
antes
de que el mundo arda
y en
un alarido estalle,
hay que
ponerle remedio
esperando
la batalla
vencedora
de maldades.
Esto
me hace pensar
que algo
hay que ignoramos
y que
a ciegas caminamos
sin conocer
la verdad.
Pienso
en algo que escuché
de un
magnífico poema
que se
referÌa a Cristo
y con
esto me quedé.
Escrivas
y Fariseos
le acusan
de preferir
su trato
con pecadores
con impuros
y mendigos
y con
toda gente vil.
Pero
el Maestro, apacible,
desdeña
el ambiente hostil,
la frialdad
de los esquivos
jamás
le llega a abatir.
Sus fieles
le preguntaban,
¿eres
tú el que ha de venir?
Y este
gesto generoso
hace
a Jesús sonreír
y siempre
que le preguntan
vuelve
en silencio a asentir.
Esto
me hace pensar
algo
que tengo en mi mente,
y confieso
abiertamente
de que
puede ser verdad.
¿Y
por qué no puede ser
de que
Cristo vuelva al mundo
muy de
distinta manera
de como
fue la otra vez?
No desmiento
lo que expongo
creo
que la reencarnación,
no es
utopía el testigo
que a
mí me da la razón
de que
es cierto lo que digo.
Creo
de que puede haber
algún
cuerpo preparado
adonde
puede encarnar
ese juez
privilegiado
que Dios
lo vuelve a mandar.
Pero
adelanto otra vez,
que me
ilumina la luz,
y ese
Cristo cuando venga
será
muy distinto al otro
que fue
clavado en la cruz.
Este
que viene traerá
poderes
autorizados
para
poder gobernar
nuevo
mundo sin pecados.
Este
es el Cristo moderno
por muchos
ya deseado,
mientras
no pise el planeta
cada
vez será mayor
este
barranco encharcado.
No me
extraña de que aquel
no esté
de acuerdo conmigo,
ni que
puedan admitir
de que
es cierto lo que digo.
¿Quiénes
de los que habitamos
en el
planeta presente
puede
saber dónde vamos
sin que
Cristo como tal
de nosotros
esté ausente?
Yo expongo
mi parecer
por supuesto,
convencido,
de que
lo que está pasando
lo tenemos
merecido.
Y que
si Dios no enviara
a ese
gran Gobernador,
no habría
quién nos salvara
de sufrimiento
y dolor.
Por lo
tanto, al menos yo,
siempre
diré "bienvenido
bendito
Gobernador,
que por
tí podemos ver
este
mundo redimido".
(Originalmente
publicado en la Revista LA HORA DE LA VERDAD - Marzo/Abril 2003)