Fue un apóstol del Espiritismo
en España. Desencarnó el 28 de Enero de 1906, en la
ciudad de Tarrasa, provincia de Barcelona, donde
desempeñó su fecunda misión.
Fundador de la "Federación Espírita del Vallés",
de la cual surgió la de Cataluña; fundó
también el "Centro Espírita Fraternidad Humana", de
Tarrasa.
Fue Presidente del "Centro Barcelonés de Estudios
Psicológicos". Y como periodista espírita fundó la
revista Unión, más tarde incorporada a la revista
Luz del Porvenir.
No se dedicó a la literatura, pero dejó una
pequeña obra Guía práctica del Espiritista,
que firmara como Miguel Vives, y en cuyo prefacio se lee: "no soy
escritor, mas soy médium. Así, nunca podré tener
la pretensión de haber hecho nada de bueno solamente por
mí. Si alguna cosa salida de mi pluma merece la
aprobación de mis hermanos, vendrá de los Buenos
Espíritus que me asisten. Todo cuanto se nota de deficiente en
mis escritos, es obra de mi inteligencia, mas los buenos hermanos
espíritas, que tan indulgbentes han sido conmigo hasta ahora,
espero que lo continuen siendo, y que sepan distinguir lo bueno que
viene de los Espíritus y lo insuficiente que es mío".
Predicó el Evangelio, ejemplificó la vida cristiana y
profetizó las tormentas que se abatieron sobre España,
concitando a la juventud espírita, a prepararse para
enfrentarlas. La guerra civil de 1936-1939, instaurando el fascismo en
el país, realizaba la profecía de Vives: el Espiritismo
fue borrado del mapa, sus principales dirigentes sacrificados o
desaparecidos, mas las palabras y la imagen del profeta no se apagaron.
Y la juventud espírita siguió el ejemplo de los
cristianos primitivos.