Más que nada Estoy Contento

Manuel Robles

Cuando me pongo a escribir
no recuerdo si he contado
cómo he vivido hasta aquí,
si contento o preocupado.

Al principio muy contento
y con gran satisfacción
al conocer la doctrina
y qué es la reencarnación.

Supe el porqué venimos
y el porqué después nos vamos,
y cuando llega el retorno,
¿qué es lo que nos llevamos?

Y saqué la conclusión
y es de que algo debemos
y tendremos que pagar
lo que aún desconocemos.

Aprendí por la doctrina
adónde están los linderos,
de lo que es el bien y el mal
y el porqué se clasifican
los primeros y postreros.

Pero pronto me di cuenta
que cada vez que nacemos
el pulpo de la maldad
nos atrapa y nos inyecta
sus peligrosos venenos.

Si que empecé a preocuparme
cuando pensé, ¿adónde vamos
si una cosa hacemos bien
y en otras muchas erramos?

¿Qué es lo que va a pasar
si en este mundo en que estamos
más que el bien, prospera el mal,
qué será de los humanos?

Y aún estando preocupado
volví a sentirme contento
cuando sepas el porqué
es cierto lo que yo cuento.

Alguien a mi oído trajo
algo que yo no sabía
algo de un pastor o tajo
lanzaba una profecía.

Que hay una deuda pendiente
que la deben los humanos,
desconocida en la gente
desde tiempos muy lejanos.

Y cuando llegase el día
de ese juicio del final,
en todo el planeta habría
un tremendo desconcierto
y un amargo malestar.

Indica la profecía
todo lo que está pasando,
pero no señala el día
aunque preguntemos cuándo.

SÌ que menciona y confirma
que todo estaría podrido,
extendiéndose la lava
como nunca se ha extendido.

Una pregunta me hice
que no la puedo olvidar,
¿pero moriremos todos
o quiénes podrán quedar?

Alguien que yo no veía
me dio la satisfacción
de escuchar lo que decía
y eso es lo que expongo yo.

El mal será exterminado
y no morirán aquellos
que corrigiendo defectos
demuestren en su interior
que está limpio y no manchado.

Muy estimado lector,
después de que hayas leído
te quedarás meditando,
yo no se si sorprendido
o puede que hasta dudando.

Yo no soy falso profeta,
soy alumno de Kardec,
y entre lo que más me inquieta
te lo repito otra vez.

Que el mundo está desahuciado
y algo debe de pasar,
si Dios no pone remedio
el hombre es incapaz.

Cuida tus formas de ser
porque si estás preparado
te alegrarás más después
de ese feliz resultado.

Cuál mejor es prevenir
y cuando llegue tal día,
puedas gozoso reir
pero henchido de alegría.

(Originalmente publicado en la Revista LA HORA DE LA VERDAD - Septiembre 2002)