LO QUE YO APRENDI

Manuel Robles

Quiero expresar lo que digo
de aquello que yo aprendí
en el planeta que vivo
desde el día que nací.

En principio me creí
de que los seres humanos
todos tienen que morir
después del tiempo que estamos
navegando por aquí.

Después estuve buscando,
y lo que yo pretendía
saber si en algún lugar
la muerte no llegaría
y quién la podía evitar.
Pero según me dijeron
viene la muerte dañina
y se lleva a los mortales,
y no valen medicinas
ni los grandes capitales,
lo manda la Ley Divina.

Pero sí que tuve suerte
cuando supe que después
de morir y que nos vamos,
que volvemos otra vez
sólo porque reencarnamos.

No creas querido amigo
que eso de reencarnar
lo entiende toda la tropa,
sea soldado o general.

Porque la gente se cree
que cuando de aquí nos vamos,
ese cuerpo ya está muerto
y es pasto de los gusanos.

No comprende que la rosa
tiene por un tiempo olor,
se va cuando se deshoja
y cuando de nuevo brota
vuelve a su tallo el olor.

Pero cuando averigüé,
supe por qué reencarnamos,
supe de dónde venimos
y hasta el lugar donde vamos.

Supe que en ese traspaso
de una a otra existencia,
se nos olvida el pasado
y he aquí lo delicado
si se opera sin prudencia.

Supe que el ser que llevamos
siempre viene de emigrante,
se enriquece o se empobrece
según como condujo
mientras que llevo el volante.

Supe de que existe un Dios
Hacedor y poderoso,
que premia si operas bien
y no puede perdonar
el mal que haga a otro.

Supe de que existe un Dios
Hacedor y poderoso,
que premia si operas bien
y no puede perdonar
el mal que haga a otro.

En esas reencarnaciones
con materia diferente,
podemos haber tenido
grandes equivocaciones
según donde hayas nacido.

Pude saber de que aquí
si tienes comodidades
porque nos sobra el dinero,
cuál preferible sería
reencarnar en pordiosero.

Supe cómo Cristo vino,
y lo que Él predicaba,
puesto que era divino,
¿quién le imitó en lo que hablaba?

Supe que ser desprendido,
abnegado y generoso
ayudándole al caído
era el tema más hermoso
que en mi vida había aprendido.

Que era muy fácil sentarse
dejando el mundo correr,
y si aquel padece hambre
pedir a Dios que lo ampare
y alguien le de de comer.

He podido darme cuenta
que en esa reencarnación
existe una puerta abierta
y formas de salvación.

Todo esto que yo cuento
lo reveló una doctrina
que se llama espiritista,
conocerla fue un acierto.

Pero ojo, sí confieso
que el que camine creído
que aquí pagan el jornal
sin haberlo merecido
es ignorancia fatal.

Mucho podemos saber
y con la lengua expresar,
pero lo importante es
que al dejar el cuerpo aquí
siga con vida tu ser.



(Originalmente publicado en la Revista LA HORA DE LA VERDAD - Julio/Agosto 2003)