LO QUE DIGO ESTOY HACIENDO
L.P.
He tomado una costumbre
que me sienta como un ponche
y te expongo lo que hago
cuando me acuesto de noche.
He querido controlar
lo que hace mi persona
en el trayecto del día
si lo hago bien o mal.
Pienso pues al acostarme
dónde he trabajado,
dónde estuve, lo que hice,
y con el que haya hablado.
En un papel adecuado
pongo un uno o pongo un cero,
y eso me da el resultado
de saber lo que yo quiero.
El número uno indica
que puedo dormir contento,
que a nadie dejé amargado
ni tengo remordimiento.
Si pongo cero es señal
que fui muy poco prudente,
que algo he cometido mal
con alguien de tanta gente.
Y cuando termina el mes
sumo los días pasados
y pronto puedo saber
cuáles son los resultados.
Cuando esta prueba empecé
no había buenos resultados
tenía más ceros que unos,
en los treinta días contados.
Ahora sí que estoy contento
cuando me he controlado
y tengo muy pocos ceros
en cada mes que ha pasado.
Es posible que alguien diga
que esto es una tontería,
que si lo hacemos mal
pagaremos otro día.
Yo opino diferente
porque el que conduce un coche
con las manos al volante,
ese no cierra lo ojos,
mira lo que esta delante.
Muchos somos los que estamos
en las filas de Kardec,
y cada uno operamos
como Dios nos da a entender.
Y a mi me ha parecido
que con lo que estoy haciendo
ando recto y no torcido
porque me voy corrigiendo.
Es posible que alguien diga,
¿qué pasa si en la mañana
hago un bien a los demás
y después meto la pata?
Mi respuesta es la siguiente,
porque eso a mi me ha pasado,
pongo un cero porque he sido
en el andar descuidado.
Esto me hace aprender
que cuando abro la boca
mis palabras sean de miel
con la respuesta amorosa.
El que está en la doctrina
debe de haber aprendido
el porqué ha reencarnado
y para qué ha venido.
Tiene muchas ocasiones
de hacer bien a los demás,
si pierde las ilusiones
nada puede adelantar.
Alguien nos está observando
y si por descuido pisas
por muchas veces la raya
eso va significando
de que tiras la toalla.
Por eso he decidido
controlar a mi persona,
buen resultado he tenido,
mi moral no se desploma
cuando se es prevenido.
(Originalmente publicado en la Revista LA HORA
DE LA VERDAD - Octobre 2002)