LAS PRUEBAS DE LA VIDA
Leonor
Balderas
Dicen unas palabras, "las pruebas de la vida son otros tantos para alcanzar
la dicha". ¿Pero hemos analizado qué son las pruebas en la
vida? Tal vez habremos creído que Dios tendría que decirnos,
"Ésto va a pasar, que es una prueba, que lo sepas soportar", y entonces
llegaría la enfermedad, llegarían las privaciones y los contratiempos,
y como ya nos habían avisado, todo se soportaría mejor, pero
no es así.
Las pruebas llegan a la persona de mil formas diferentes, se puede decir
que a cada paso, la vida está llena de pruebas y todo ser humano
rico y pobre, hemos de pasar por ellas, unas en modo de enfermedad, de contratiempos
familiares, de humillaciones, o de errores que otros cometen para ponernos
a prueba a los demás, y según la capacidad o la luz que acompañe
a cada uno, así serán resueltas por cada ser, que somos sometidas
a ellas.
Tenemos grandes ejemplos en la historia de seres muy elevados, que tuvieron
que soportar duras pruebas a lo largo de sus vidas. Pongamos como ejemplo
al propio Jesucristo, que todo lo que hizo en su vida fue ejemplar, y al
fin tuvo que soportar el martirio de su muerte. ¿Se reveló
por ello contra Dios? ¿Pronunciaron sus labios palabras de protesta?
¿O nos dejó el ejemplo de su bondad y su perdón, hacia
aquellos que tanto mal le causaron?
¿Y Juana de Arco, la joven doncella de Orleans que salvó
a su pueblo de la tiranía de su invasor, y fue quemada en la hoguera?
¿Y Martin Luther, el apóstol de la no violencia, que siempre
luchó pacíficamente por la igualdad entre las razas? ¿Mereció
que le quitaran la vida a tiros? ¿Y tantos y tantos otros que fueron
ejemplos vivos para la humanidad, y nunca se revelaron en contra de sus
principios, de amor, bondad y comprensión, incluso con los causantes
de sus propios sacrificios?
Si copiamos de estos ejemplos nos sentiríamos más liberados
de nuestros propios perjuicios, todo se vería mucho más llano
y menos complicado. Es comprensivo que mientras estemos en este mundo de
expiación y prueba, seguiremos envueltos en las contrariedades, y
cada cual según la luz y la fe que tengamos en el Creador, así
iremos resolviendo las pruebas de nuestro camino, lo que para unos es una
montaña, otros lo ven claro y sencillo. Así es que a cada cual
nos tocará resolver nuestros propios problemas, ya que el comportamiento
humano siempre es distinto e individual unos de otros, y parte de nuestros
errores ciegan nuestros sentidos y sólo vemos los defectos de los
demás, y no los nuestros, y es algo que a todos nos interesaría
modificar, porque al final de cuentas, lo que haga aquel mal no va a repercutir
en mí, pero sí lo que yo haga mal. Ser· la sombra que
me perseguirá toda la vida.
Por eso no hay cosa mejor que el obrar con la conciencia limpia, deseando
lo mejor a nuestros semejantes, no guardando odio ni rencor hacia nadie,
aunque éstos nos hubieran ofendido. Lo mejor es inclinarse siempre
a hacer el bien al que nos rodea, sin buscar perjuicios para nadie, y así
evitaremos problemas a los demás y a nosotros mismos, porque al final
de cuentas, a todos nos interesa llegar hasta la meta final, siendo conscientes
y responsables de nuestros propios actos.