LAMENTOS DE UN EQUIVOCADO

L.P.

Dos amigos se encontraban
juntos en una estación,
yo que escuché lo que hablaban
le puse mucha atención.

Uno de ellos se marchaba,
su retorno había cumplido,
estaba esperando el tren
más que contento, afligido.

¿Cómo te vas de este mundo?
¿Que cómo? Pues amargado.
¿Es que perdiste el rumbo
después de haber reencarnado?

Yo te explicaré el motivo
tu ve atento observando,
ojalá que no te pase
lo que a mí me fue pasando.

Yo conocí la doctrina
del filósofo francés,
ni tú ni nadie imagina
cuál inmenso fue el placer.

Supe de que reencarnamos,
nos vamos y que volvemos,
y mientras que en vida estamos
ganamos o que perdemos,
depende de lo que hagamos.

Fue mucho lo que leí
estaba más que enterado
me pasá lo que al soldado
que la instrucción la aprendÌ,
pero con mal resultado.

Primero estuve soltero,
después estuve casado,
y antes de coger el tren
la viudez es mi estado.

Como espiritista he sido
un empedernido idiota,
quizás con menos talento
que tiene una gaviota.

Porque demostré por fuera
lo que no tenía por dentro,
y cuando el efecto llega
es cuando viene el lamento.

Yo creí que se podía
operar a mi manera,
desfigurando, mintiendo,
sin pensar por un momento
lo que al final nos espera.

Nunca al prójimo alivié,
pero ni fui generoso,
cuanto pude ambicioné,
pero en mi puerta cerrojo.

Les tuve a muchas personas
enconada antipatía
y no me pensé siquiera
de que llegaría la hora
de que me arrepentiría.

Amable nunca lo fui
y si lo hice, fingía,
si en algo lo demostré
es porque me convenía.

Qué poca vergüenza tuve,
qué mal ejemplo fui dando,
y porque me quedo corto
en lo que te voy contando.

Cuando a la vida llegamos
esto nos parece un coto,
que sea de noche o de día
no hay guarda que nos vigile
si vamos de cacería.

Pero amigo, como ves,
cuál equivocados estamos
los que de esta manera
nuestra existencia pasamos.

AquÌ me tienes ahora
más que nada avergonzado,
para Kardec habré sido
poco fiel a su doctrina
y en ella degenerado.

Ya se oye el tren que viene,
¿cuál será mi resultado?
Cuando deje la envoltura
pronto quedaré enterado.

Tú que te quedas en tierra
sabes mi equivocación,
no hagas lo que yo hice
y hallarás la salvación.


(Originalmente publicado en la Revista LA HORA DE LA VERDAD - Agosto 2002)