IMPULSOS DEL CORAZON
Santiago Pérez
Iba con una misión
según el hombre decía,
y a impulsos del corazón
otra ruta tomaría.
¿Por qué vine por aquí
si este no es el camino
que tomé para venir?
A veces alguien te toca
o ilumina el pensamiento
pensando hacer una cosa
y luego has hecho otra,
sin que te lo hayas propuesto.
Eso le ocurrió a aquel hombre
y cuando menos lo esperaba
se le presenta otro hombre
que su ayuda precisaba.
Era un hombre conocido
y que no podía andar,
era pues un desvalido
implorando caridad.
Hombre dime qué te pasa,
al humilde preguntaba
no puedo ir a mi casa,
aquel hombre contestaba.
Bueno pues no tengas pena
pues yo te voy a llevar,
alguien me indujo que fuera
por este camino a andar.
Y a su casa lo llevó,
lo dejó con su familia,
casi lloran de emoción
de aquel hombre agradecida.
¿Será posible - decía
aquel hombre al despedirse - que
otro camino traería
el alivio a aquel humilde?
Creo que cuando uno piensa
que equivocó su camino,
pudiera ser la inocencia
o la marca del destino.
Pero nunca por capricho
lo debes equivocar
sin haberlo pretendido,
si ya lo empezaste a andar
será obra del destino.
La vida tiene misterios
y el ser humano lo sabe,
y el que no ha creído en ellos
su sorpresa será grande.
Hay algo que no se ve
pero existe, es muy cierto
y luego podrás creer
cuando palpes el misterio.
Aquel hombre no dudaba,
era muy creyente en Dios
y a veces pues caminaba
a impulsos del corazón.
Es fácil de comprender,
porque el corazón no engaña,
si tienes firme la fe
todo el camino se allana.
Y que por nada del mundo,
aquel hombre me contaba,
cambiaría de su rumbo
aquella acción realizada.
Por haber realizado un bien
porque es más satisfactoria
y es más dulce en su memoria
que en su boca dulce miel.
Alimentan más al alma
las obras del corazón
que al hambriento la sustancia
y que al culpable el perdón.
(Originalmente publicado en la Revista LA HORA
DE LA VERDAD - Mayo/Junio 2003)