FALTA DE CONEXION ESPIRITUAL
Pepita Robles
Muchas personas que hemos crecido en este mundo actual, hemos experimentado
una profunda falta de conexión con nuestro lado espiritual y con la
fuente universal. Esto causa un sentimiento interno de vacío, inseguridad
y falta de sentido en la vida. Inconscientemente buscamos llenar ese vacío
interior de muchas maneras. Tal vez esforzándonos por conseguir dinero,
poder o exito, como medio de sentirnos seguros. Quizás empecemos a
utilizar sustancias que perjudican la salud como la extensión del consumo
de drogas entre los jóvenes; el tabaco, el alcohol, así como
la proliferación de pandillas callejeras en nuestras ciudades para
acabar con ese sentimiento de carencia.
Por desgracia, se trata de esfuerzos que no resuelven el problema real.
La falta de conexión espiritual en nuestra cultura, es la causa de
fondo de muchos de nuestros males sociales y personales. Si a todos nos hubiesen
educado de una manera iluminada, es decir, a saber discernir entre el bien
y el mal, habríamos aprendido a seguir esta orientación interna
para toda nuestra vida.
Algunas personas están más desarrolladas que otras en algunos
aspectos, y pueden enseñarles a los demás lo que han aprendido.
Sin embargo, el viaje de cada persona es único, y a cada persona nos
corresponde andar el nuestro, sin dejarse influenciar por aquellos que, de
alguna manera quieren desviarnos para arrastrarnos a su propia desgracia.
Siempre hay personas que son especialistas en generar tensión y conflictos
en todo momento, lugar y circunstancia, y la vida ya es bastante complicada
para añadir dificultades inútiles, ya que hay personas muy malintencionadas
de las que es mejor encontrarse lejos, aunque a estas personas, en cierta
manera, hay que compadecerlas, porque en su afán de hacer daño
a los demás, no se dan cuenta de que se lo están haciendo a
ellos mismos.
Cuando una persona adquiere la madurez en su proceso de conciencia, tal
vez llegue a seguir la dirección que le marca su interior. Lo más
grave es cuando tenemos el suficiente conocimiento para seguir una línea
recta en nuestro comportamiento, y preferimos ignorar ese compromiso, desentendiendonos
de él, y continuar haciendo caso omiso de ello. Podríamos decir
que los humanos mejoraríamos si todos nos esforzáramos diariamente
en ser mejores. Recordemos que el primer paso en todo proceso de curación
consiste siempre en el reconocimiento y la aceptación de lo que es
verdadero en cada momento.
No se consigue sanar nada intentando ocultarlo o pretender que no existe.
Curamos algo cuando admitimos que existe y tomamos conciencia de que existen
los errores, las actitudes positivas como las negativas como parte de nosotros
mismos, porque si nos limitamos a ocultarnos, habremos perdido la oportunidad
de aprender de ellos.
Las palabras, los consejos, los discursos, son contraproducentes si el que
habla no vive y siente practicando con el ejemplo lo que aconseja o pretende
enseñar.