EL CASO DE NOE

L.P.

Cuando me pongo a escribir
me parece conveniente
el volver a repetir,
un caso que no es frecuente
y en este poema sí.

Se cuenta de que a Noé,
fechas antes del diluvio,
le dieron las instrucciones
de lo que tenía que hacer.

Que la mañana que viera
agua en la boca del horno
adonde cocía el pan,
se metiera en el arca
porque empezaría a llover
al paso del huracán.

Una mañana observó
que aquello que le dijeron,
exacto se había cumplido
y a sus hijos les gritó.

Vamos todos hacia el arca
que va a empezar a llover,
y aquel que se quede fuera
debe desaparecer.

Los hijos que lo escuchaban
empezaron a reír
con sonoras carcajadas
y al padre decían así.

Ese agua que tú has visto,
nosotros la hemos echado,
y nos reímos al ver
la broma que te hemos dado.
Y Noé les contestó:

"Eso para mí no es broma,
sino cierta profecía
porque a mí no me dijeron
quién ese agua echaría".

¿Se repetirá el ejemplo
que le sucedió a Noé
en este moderno tiempo
para probar nuestra fe?

No me extraña que suceda
algo que es parecido,
diluvie de otra manera
hasta aquí desconocido.

Es otro tipo de arca
para hallar la salvación,
¿quiénes son los que hasta aquí
esto lo toman en serio
y le ponen atención?

Comparemos a Kardec
cual si fuese tal Noé,
éste es distinto de aquel
pero aconseja igual
donde está la salvación.

Si aquel caso fue un diluvio,
¿qué es lo que se acerca ahora,
y según las profecías,
se aproxima sin demora?

¿Quiénes aquí representan
a los hijos de Noé,
que se rieron del padre
porque carecieron de fe?

Sin duda estamos revueltos
que siendo todos creyentes
haya quien lo tome a broma
viendo cómo van los vientos
presagio de nueva aurora.

Pero como tantas veces,
que viene el lobo dijeron,
ese lobo no ha venido
en duda lo convirtieron.

Y entre los muchos creyentes
que somos espiritistas,
hay cálculos diferentes
con opiniones distintas.

Hay quien piensa que el planeta
debe de ser redimido,
pero de forma discreta
y que se haga sin ruido,
cada cual con su maleta.

Esa maleta la entienden
que es el cuerpo que tenemos,
donde se cobija el mal
que del pasado traemos.

Otros de esos creyentes
y de forma diferente,
piensan que lo que vendrá
clasificará a la gente.

Y el que no haya conseguido
perfeccionar su envoltura,
sólo un camino le queda
que es el de la sepultura.

(Originalmente publicado en la Revista LA HORA DE LA VERDAD - Septiembre 2002)