¿ CÓMO SER UN BUEN CRISTIANO ?
Leonor Balderas
En estos tiempos en que la maldad campea a rienda suelta, y los llamados
seguidores de Cristo luchamos por un perfeccionamiento en la raza humana,
llegaron a mis manos estas frases de André Luiz, recibida por Francisco
C·ndido Xavier. Y por la importancia que merecen, las expongo a continuación
para conocimiento de aquellos que trabajan y luchan en esta vida por la misma
causa de un adelanto espiritual; las frases son estas:
Si usted desea ser un cristiano sincero...
Perdiendo: vencerá en la batalla humana.
Cediendo: obtendrá los recursos que necesita.
Trabajando: conseguirá la felicidad propia.
Perdonando: construirá alrededor suyo.
Libertando: conquistará a los demás.
Soportando: resistirá en la tempestad.
Renunciando: ganará tesoros inmortales.
Sufriendo: conquistará más luz.
Sacrificándose: hallará la paz.
Sudando: se purificará.
y Amando: iluminará siempre.
Aquí nos
exponen las notas de un trabajo limpio y claro, para que al comienzo de un
nuevo año podamos hacer una renovación de nuestra conducta,
que haciendo un detenido examen sobre nosotros mismos, podamos apartar a un
lado el amor propio que nos ciega y que nos deje ver nuestros propios defectos.
Está claro que para las Leyes Espirituales, todo cuanto sea ganar
y llevar una vida cómoda y fácil en este mundo, es bajar escalones
en la empinada escalera que nos conduce hacia arriba. Para ascender hay que
trabajar duro, porque sin sufrimiento no hay gloria. Si no queremos ceder
a nada, tendremos el corazón endurecido y Dios nos enseña a
perdonar y amar. Renunciando a nuestros derechos conseguiremos humillar al
enemigo porque los sufrimientos en esta vida, son otros tantos pasos para
alcanzar la dicha. Sabemos que sin sacrificio, nada podremos conseguir que
valga la pena luchar por ello. Porque nuestro trabajo consiste, en esa constancia
que debemos tener para vencer nuestros propios errores, sin que nos agobie
el sufrimiento, sin lamentar los contratiempos que vienen a probar nuestras
fuerzas y nuestra fe. Y en esa lucha de vida, cada cual vamos demostrando
lo que llevamos dentro, y Dios va tomando nota de ello. Y cada uno recibiremos
según nuestras obras, sin engaños, sin mentiras y sin que nadie
pueda revocar el fallo de aquel Alto Tribunal.