Un
Desafío de Amor: El Origen de la Institución
En 1958, el matrimonio Terezinha y Luiz
Barbosa de Souza acababa de pagar los plazos de un terreno de 1.440 m2
en Santa Amélia, barrio próximo del centro de Queimados,
donde residía.
Diecisiete
años más tarde, en 1975, instalados ya en Flamengo, zona
sur de Rio de Janeiro, Terezinha e Lulinha regresaron a
Queimados con el objetivo de deshacerse del terreno. Al pasar por la
calle principal de Santa Amélia, sin embargo, escucharon el
siguiente
comentario de un grupo de niños que venía en
dirección contraria:
-"No
te preocupes. Cuando caiga la noche, podemos robar... "
La
frase impresionó. Aterrorizado con la realidad de una de
las regiones más violentas del estado de Rio de Janeiro, que
allí se revelaba desnuda y cruda, y sabiendo
tratarse de una zona desprovista de cualquier asistencia educacional,
Lulinha decidió afrontar el desafio:
-
"¿Terezinha, vamos a hacer una escuela aquí?"
Ante
la simpatía que su esposa con la idea,
Lulinha siguió adelante con su exposición y
comenzó a explicar como seria la
escuela:
-
"Será como en el Nordeste. Ponemos todos los niños en
una sala de aula y pagamos una maestra.”
Terezinha
reflexionaba sobre la sugestión del marido, considernado
bastante dificl, no obstante, la posibilidad de poner en
práctica un proyecto tan importante de una forma tan sencilla.
Estudiante de pedagogía en la Universidad del Estado de
Rio de Janeiro, Terezinha vislumbraba la materialización de un
proyecto
tan serio como útil para la comunidad de Queimados. Una escuela
que, en vez de llenar apenas el tiempo de los niños con algo que
no fuera la ociosidad de las calles, los instruyese
y educase conforme los modelos de eficiencia escolar.
No
era una idea imposible. Terezinha sugirió:
"Podemos
donar el terreno, después formamos una Institución e
iniciamos la construcción de la escuela."
Seria
una Institución Espírita. Instruir, educar y evangelizar,
la meta. Joanna de Ângelis, cuya obra Terezinha admiraba, el
nombre de la Institución.
Terezinha
ya estaba asomada por la idea: miraba el terreno y, en lugar de ver el
mato crecido, vía la escuela pronta y repleta de niños y
niñas.
Su
marido no ofreció resistencia al grande proyecto que se le
dibujaba en detalles en la mente, autorizándole que hiciera del
terreno lo que quisiera. Faltaba poner en práctica la idea
recientemente concebida.
La
Fundación
El
primer paso fue divulgar el proyecto entre los amigos de la
Congregación Francisco de Paula, que Terezinha frecuentaba
había once años, con el objetivo de aglutinar los
primeros recursos humanos y materiales para las obras. Dos meses
más tarde, 23 personas se reunieran en la casa de Terezinha para
conocer el proyecto y lo discutir adecuadamente. Todavía era
difícil profundar las discusiones sin que todos conociesen la
área de la escuela y la comunidad de Queimados. En Octubre de
1975 cuatro autos transportaran el grupo debajo de mucha lluvia al
lugar donde sería la sed de la Institución
Espírita Joanna de Ângelis. La concordancia de todos
caracterizó ese primer contacto con Santa Amélia.
Terminada la visita
se arregló que el grupo se reuniría nuevamente para
sacramentar la fundación de la Institución. Eso
aconteció en la casa de Arisitides Silva, un amigo de Terezinha
y que había sido colaborador de Divaldo Pereira Franco en la
construcción de la “Mansão do Caminho” (Mansión
del Camino), la obra asistencial del médium en la ciudad de
Salvador.
La
Institución Espírita Joanna de Ângelis fue fundada
en 11 de diciembre de 1975. El paso siguiente constituyó un
grande desafío para todo el grupo: la construcción de la
escuela en Queimados. La recaudación de dinero, que había
sido iniciada con donaciones espontáneas, fiestas y otras
actividades benefícienles estaba lejos del total necesario para
que la obra fuera iniciada. Además la falta de una sede propia
dificultaba la realización de reuniones periódicas y la
concentración de los recursos humanos y materiales. Más
importante que eso, la falta de una sede comprometía la
credibilidad en una Institución que aún no estaba
instalada. Las personas juzgaban la empresa como un sueño y se
negaban a contribuir para ella.
El
Amparo del Alto
Terezinha
no sabía, mas su presencia en el Culto en el Hogar realizado en
febrero de 1976 en la casa de Aristides Silva sería de
fundamental importancia para el destino de la Institución. Entre
las personas presentes estaba el médium Divaldo Pereira Franco
cuya mentora espiritual es la propia Joanna de Ângelis.
Durante
el culto, cuando se dirigía a cada uno de los presentes
incorporado de Joanna de Ângelis, Divaldo se acercó de
Terezinha diciéndole palabras de incentivo y esperanza con
respecto a la obra que ella estaba intentando realizar. Terminado el
culto, Divaldo le pedió a Terezinha que buscase la planta de la
obra para que todos la conocieran. El proyecto despertó el
interés del comerciante Nicolau Saad que ofreció a la
obra de Queimados el dinero recaudado en diversas ventas caritativas
organizadas en el barrio de Ipanema.
Meses
más tarde, Nicolau se encontró con Terezinha con el
propósito de conocer los pasos que habían sido dados para
la construcción de la escuela. Informado de que muchas
dificultades ocurrían debido a la falta de una sede, Nicolau
levó Terezinha hasta el predio numero 1183 de la Avenida Nossa
Señora de Copacabana y le ofreció una sala que el
tenía en el sétimo piso para que fuera la sed de la
Institución.
Meses
más tarde, Nicolau se encontró con Terezinha con el
propósito de conocer los pasos que habían sido dados para
la construcción de la escuela. Informado de que muchas
dificultades ocurrían debido a la falta de una sede, Nicolau
levó Terezinha hasta el predio numero 1183 de la Avenida Nossa
Señora de Copacabana y le ofreció una sala que el
tenía en el sétimo piso para que fuera la sed de la
Institución.
En
un primero momento la utilización de la sala causó cierta
incertidumbre: “¿Se deseamos realizar la obra en Queimados, por
que estamos instalados en Copacabana?”, se preguntaba el grupo liderado
por Terezinha. La respuesta sería dada con todas las letras por
Divaldo Pereira Franco en la primera reunión realizada en la
sede provisoria de la Institución en octubre de 1976:
-
“ Joanna está diciendo que si se inicia la obra en Queimados de
pronto, el entusiasmo durará solamente hasta el próximo
invierno. Es necesario que exista aglutinación,
doctrinación, trabajo y estudio.”
Divaldo
también dijo que la sede sería en Queimados y que
Copacabana funcionaria como sucursal. Eliminadas las dudas, el trabajo
se inició. El grupo se esforzaba tanto como podía para
transformar la antigua oficina en un local ideal para el funcionamiento
de la Institución.
En
poco tiempo la librería fue inaugurada pasando a funcionar
diariamente. Una, después dos palestras publicas por semana
viabilizaran no solo el estudio doctrinario como la divulgación
de la obra en Queimados. La presencia de jóvenes
justificó la creación de un Juventud Espírita y el
servicio de pases dinamizó el trabajo asistencial en Copacabana.
La
cualidad del trabajo desarrollado firmó la credibilidad del
grupo que constituya la Institución. Credibilidad esa que atrajo
más recursos materiales para la construcción de la
escuela tanto en forma de utensilios donados para que fueran vendidos
en las ventas caritativas como en forma de dinero que era depositado en
la cuenta bancaria de la Institución.
La
Construcción
En
1979, dos años decorridos de actividades ininterrumpidas,
Terezinha le pidió al ingeniero Mario Scapin que calculase el
costo de construcción de la escuela. El presupuesto le
dejó al grupo estupefacto: solamente la mano de obra de la
empresa representaba todo el dinero recaudado por la Institución
desde su fundación.
En
ese momento la determinación de Terezinha desafió la
prudencia sugerida por los números del presupuesto.
Acompañada de Gilda Gomes, Terezinha consiguió todo el
material en pedreras y arenales ubicados en Queimados adonde iba
llevando fotos del terreno, los números del presupuesto y mucha
paciencia para explicar tantas veces como necesario los objetivos de la
escuela y su carácter asistencial.
Los
moradores acompañaban con curiosidad el aparecimiento de la
primera escuela en la región, que finalmente había
comenzado a ser construida en Queimados. Acostumbrados a no recibieren
cualquier tipo de asistencia algunos de ellos dijeran que no
acreditaban más en Dios mas que les parecía que Dios
estaba retornando ahora junto con la escuela. Un año más
tarde, en el día 6 de febrero de 1980 cuatro ómnibus
rellenos de convidados, entre ellos Divaldo Pereira Franco, llegaban a
Queimados para conmemorar la inauguración de la escuela.
La
fiesta demarcó el final de una etapa y el inicio de un nuevo
ciclo de realizaciones de la Institución. Estaba concretizado el
sueño de Terezinha, cuya sensibilidad le había permitido
oír el grito silencioso de toda una comunidad carente y la dulce
voz de Joanna de Ângelis incentivándola en los momentos
difíciles y orientándola en los momentos de
decisión.