Amalia Domingo Soler

Nació el 10 de
noviembre de 1835, en Sevilla y desencarnó el 29 de abril de
1909 en Barcelona, víctima de una bronconeumonía que la
postró con tuberculosis. Antes de empezar la
biografía de Amalia es bueno que hagamos un recorrido
histórico para ver en qué situación se encontraba
España en dicha época. Cuando Amalia nació,
en el año de 1835, España sufría la primera guerra
carlista. Había fallecido en el año de 1833
Fernando VII; por lo tanto durante toda la infancia y la prímera
juventud de Amalia, España se encontraba en guerra.
En el periodo de 1834 a 1868,
políticamente en España existía una
monarquía constitucional que estaba basada el un sistema
censatario que establecía una desigualdad de derechos
políticos, por selección de la riqueza y de la
inteligencia. A los 25 años de edad Amalia se traslada a
Madrid; en esa época se encuentra reinando en España,
Isabel II y existía un gran descontento popular, así como
de los militares y la aristocracia que se encontraba dividida en
querellas dinásticas. En septiembre de 1868 se produce una
revolución encabezada por el general Prim, tras la que huye la
reina Isabel, instaurando por primera vez en España un gobierno
democrático, que proclamaba la libertad de culto, de prensa y de
enseñanza. Por lo tanto, del periodo de 1869 a 1873 hay en
España una monarquía democrática bajo los dogmas
de soberanía nacional y sufragio universal, y eso, como veremos
más adelante, nos permitirá entender como Amalia pudo
encontrar al Espiritismo o, por ejemplo, encontrar una capilla
evangélica en esa época.
En 1873 es proclamada la
república y en ese momento ya hace un año que Amalia
colaboraba con el periódico espírita "El Criterio".
A partir de 1874 es derrotada la república y en 1876 se restaura
la dinastía de los Borbones, proclamando a Alfonso XIII, hijo de
Isabel. Podemos observar por tanto que en la vida de Amalia tuvo
lugar políticamente un primer periodo muy difícil, luego
una época de libertades y después vuelve, en el periodo
de 1876 a 1885 otra guerra carlista. Como datos de interés
de lo que fue el Espiritismo en España, podemos mencionar que en
febrero de 1857 se produce el Auto de Fe en Cádiz donde fueron
quemados todos los folletos requisados en la ciudad titulados "Luz y
Verdad del Espiritismo", editados por una sociedad local. Más
tarde, 4 años más tarde, el 9 de octubre de 1861 se
realiza el Auto de Fe de Barcelona en donde por orden del obispo Palau
fueron incinerados en la plaza publica 300 libros y folletos de Allan
Kardec y de otros autores. El 26 de agosto de 1873, se presenta
en las cortes por un grupo de senadores y diputados espíritas,
un proyecto de ley en que se pedía la enseñanza de
espiritismo en el programa de educación publica en
substitución del catolicismo.
En 1877 un censo habla que
había 112 sociedades espíritas en toda
España. De 19 a 23 de octubre de 1888 se celebra el primer
Congreso Internacional Espírita en el que participaran 70
sociedades espíritas españolas, 18 sudamericanas, 124
francesas, 4 italianas, 2 belgas, 1 rumana y 1 rusa. De 20 al 24
de octubre de 1892 se lleva a cabo el primer Congreso Espírita
Español. Y en 1934, en Barcelona, ocurre un nuevo Congreso
Internacional de Espiritismo. La biografía que a
continuación se presenta está sacada de su libro
"Memorias", escribiéndola parte encarnada y parte en el plano
espiritual.
Amalia nació en un
hogar muy humilde, como ya hemos mencionado, el 10 de noviembre de
1835, en Sevilla. A los 8 días de su nacimiento quedó
ciega. Durante 3 meses estuvieron haciendo todo lo posible por
hacerle recuperar la vista hasta que un modesto farmacéutico
logró hacerla recuperar la visión, pero sus ojos quedaron
imperfectos. Su madre empezó a enseñarle a leer a
los 2 años haciendo que a los 5 leyera correctamente. A
los 18 años empezó a publicar poesías; cuenta
Amalia que ella respetaba y veneraba a su madre profundamente y
permanecieron juntas hasta sus 25 años, cuando su madre
falleció. Para Amalia eso fue un golpe muy duro porque
perdió el único ser que tenía en la Tierra y que
la quería. Durante 3 meses perdió por completo la
memoria. En esos momentos, pues, la situación de Amalia
era crítica porque en el tiempo en que duró la enfermedad
de su madre habían gastado gran parte del dinero que
tenían con el agravante que Amalia no podía dedicarse a
cualquier tipo de trabajo debido a su visión.
En los primeros días
de la muerte de su madre, la acompañaron amigas de su madre,
unas le proponían que se hiciera monja, otras que hiciera un
matrimonio por conveniencia. Pero Amalia dijo a las dos cosas que
no, ya que no soportaría estar encerrada toda su vida en un
convento y no era capaz de engañar a ninguno hombre con quien
quisiera casarla. Así, durante 6 meses sus parientes le
dieron una pequeña pensión a cambio de ser la costurera
de la casa. En ese momento pensó Amalia que iba a
conseguir la estabilidad, pero a los 6 meses ellos le dijeron que
aquello era un gasto superfluo y que no podían más
hacerse cargo de ella. Es así que decide viajar a Madrid,
pensando en un futuro mejor.
Al principio vivió
bien en Madrid, trabajando de día y de noche. Mientras
tanto, por forzar demasiado la vista en el trabajo, empeoró
gravemente por lo que los oculistas le dijeron que si trabajaba una
semana más quedaría completamente ciega. Como sus
ahorros eran muy exiguos, empeñó toda su ropa y
empezó a acudir a las casas donde había trabajado para
que le diesen un plato de sopa para comer. Pero la gente no
siempre responde como uno quiere o piensa, unos le decían que se
encerrara en un asilo, y otros que para ser tan pobre e inútil
era demasiado delicada y que debía acostumbrarse a tratar con
toda clase de gente.
Dice su libro que en ese
momento solamente distinguía bultos, por lo que se dedicó
a mandadera llevando cartas y recados de un lado a otro y atenta a
cualquier tipo de trabajo que pudiera hacer. Justamente estando en esa
situación, cuando volvía a su casa empezaba a venir a su
mente la idea del suicidio. Pasó el tiempo y no pudiendo pagar
su habitación, aceptó una que le ofrecieron gratis en un
taller de pintores. Ya no tenía nada que empeñar e
incluso cuenta que no pudo conservar la tumba de su madre, por lo que
al sentir que no tenía nada en este mundo, volvió otra
vez la idea del suicidio. Cuenta Amalia que un día estando
pensando en ella la idea de suicidio, que a ella venía
constantemente, de pronto dio una gran sacudida, haciéndola
pensar en las religiones. Dijo mentalmente que hay muchas
religiones y en Madrid funcionan 2 pensó ella - la
católica apostólica románica, y la reformada por
Lutero, la protestante. Pensó que si pudiese creer en
alguna de ellas - los que creen dicen que son tan felices - así
que decidió y empezó a recorrer todas las iglesias.
Empezó a escuchar
sermones que, aunque le transmitían gran admiración,
ninguno resolvía el problema de sus dudas, el porqué de
las anomalías incomprensibles y de las injusticias
sociales. No encontrando solución empezó a ir a
capillas evangélicas donde encontró algo que le hablaba
al alma. Y encontró allí, especialmente, una gran
amiga llamada Engracia que se compadeció de ella, de su ceguera,
y le aconsejó que visitara a un doctor llamado Hysern que era un
médico homeópata que había como oculista tenido
muchos éxitos, había hecho grandes curas. Le
visitó y dijo que tenía los ojos muy mal, que era casi
imposible su curación, pero si seguía sus consejos, si se
abstenía de mirar con fijeza y olvidaba que tenía ojos,
pasado 1 año, era posible que pudiera recobrar la
visión. El doctor se compadeció de ella y le dio
todas las medicinas necesarias.
En ese entonces, una antigua
amiga de su madre le dio unos bonos para que fuera a un comedor
público en las afueras de Madrid donde repartían
comidas. Estuvo allí solamente una vez y cuenta que fue
una experiencia muy dura al encontrarse allí viendo tanto
sufrimiento, tanta gente necesitada, totalmente desprovista de
nada. Ese año, aunque Amalia tenía la esperanza de
recobrar la visión, seguía reflexionando por qué
eso le pasaba a ella y por qué habían seres tan dichosos
y otros tan desgraciados. En este periodo, Amalia también
tiene contacto con un médico materialista que le decía
que había unos nuevos locos que creían con la mejor fe
del mundo que el Espíritu vive toda la eternidad, encarnando
tantas veces como lo necesita en la Tierra y en otros mundos,
adquiriendo conocimientos y perfeccionándose y pagando las
faltas del pasado.
Al ver el interés de
Amalia en estas personas se comprometió con ella a llevarle un
periódico que recibía y que se llamaba "El
Criterio". Así lo hizo. Al día siguiente, le
llevó el periódico y le leyó un artículo,
tras lo que Amalia le dijo: "El Espiritismo es la verdad". A
partir de ese momento cuenta Amalia que empezó a estudiar el
Espiritismo y que una mañana en su casa empezó a sentir
en su cabeza una sensación dolorosa y extraña. Y al
mismo tiempo le pareció escuchar voces extrañas y
confusas que decían: "¡Luz! ¡Luz!" y sin saber por
qué empezó a llorar y sin darse cuenta miró al
espejo y notó que tenía los ojos abiertos como hace mucho
tiempo no los tenía. A lo que Amalia preguntó en
voz alta como si alguien pudiera contestarle ¿Habrá
llegado la hora de recibir mi libertad? Y oyó un
sí, con una voz muy lejana. En ese momento recobró
la visión y salió corriendo para donde estaba el medico
que le dijo que ya había recobrado su visión y que de
ahí al futuro no podría esforzarse.
A partir de ese momento,
Amalia empezó una nueva vida después de una vida de
sufrimiento y de tantas carencias, encontró trabajo y se propuso
seguir estudiando el Espiritismo. En ese entonces envió
poesías a los periódicos "El Criterio" y "La
Revelación" de Alicante. Tras lo que recibió
invitación a escribir en los periódicos, publicando su
primer artículo espiritista en el número 9 del año
de 1872, en "El Criterio" titulado "La Fe Espiritista".
Así se puso en contacto con la Federación Espirita
Espaiíola y leyó por primera vez una poesía
dedicada a Allan Kardec el 4 de abril de 1874. A partir de
entonces, directores e editores de revistas y periódicos
espíritas le escribían pidiéndole trabajos; dice
Amalia que lo que escribió en esa época le asombraba
porque no tenía ni diccionarios, ni libros de gramática.
Tras realizar un viaje a
Alicante pasa a vivir con una amiga que tenia 3 hijos y un domingo
recibe una visita de 2 espiritistas catalanes los cuales traían
un mensaje del presidente del Centro Espírita "La Buena Nueva"
de la Villa de Gracia, con el fin de invitarla al Centro, donde
tendría más posibilidades de trabajar, ganar más
dinero y por tanto dedicar más tiempo al Espiritismo. El
20 de julio de 1876 se marcha a Barcelona donde empieza a trabajar pero
por un periodo muy corto de 3 meses cuando su visión empieza
nuevamente a empeorar. Los compañeros del Centro la
convencen para que se dedique totalmente al Espiritismo, lo que hizo un
poco a disgusto, quedando interiormente muy apenada por no poder ganar
su sustento.
Estando trabajando cuenta que
asistió por primera vez a Tarrasa a una sesión, al Centro
que dirigía Miguel Vives. Esa tarde Amalia se encontraba
profundamente triste. Empezó la sesión con muchas
oraciones, entrando en un silencio y recogimiento muy profundo, el
médium empezó a llorar - ese era Miguel Vives. Sin que en
su rostro se revelase la angustia y el sufrimiento a lo que el director
del trabajo le preguntó: ¿Quién eres, Buen
Espíritu? ¿A quién buscas aquí? Y
él respondió: "A mi pobre hija." En ese momento Amalia
sintió una sacudida y una emoción muy profunda - era su
primera comunicación familiar y cuenta que jamás
sintió tanto calor de vida como en esta ocasión. Su
madre le dijo que siempre había estado con ella en los momentos
difíciles. A finales de 1877 decidió contestar un
artículo que había salido en el "Diario de Barcelona"
titulado "El Mundo de los Espíritus" y que decía que el
Espiritismo era una monstruosidad. Amalia contestó
publicando en la "Gaceta de Cataluña" su primer trabajo y
así siguió respondiendo a una serie de artículos
que se escribían en contra del Espiritismo...
Se encontraba Amalia en esa
polémica cuando el editor espírita Juan Torrents,
invitó a ella para que empezase a escribir un periódico
espiritista, escrito por mujeres y dedicado a ellas.
Publicándose el 22 de mayo de 1979 el primer número donde
escribió un artículo titulado "La idea de Dios" y siendo
denunciado y, condenado a 42 semanas de suspensión. El 12
de junio salió otro periódico "El Eco de la Verdad" del
cual se publicaron 26 números reapareciendo "La Luz del
Porvenir" el 1 de diciembre del mismo año. Siendo editado
por ella los 20 años siguientes en que ella vivió.
Otro punto importante de la
vida de Amalia fue cuando empezó, el 9 de julio de 1879, a
mantener contacto con el espíritu del Padre Germán.
Él le dijo que estaría para ayudarle en sus escritos y
que sería su guía. Con la muerte de Luiz, el
director del Centro, Amalia se hizo cargo de la dirección.
Siguió trabajando hasta el 19 de abril de 1909 cuando
desencarnó. Los principales libros de Amalia Domingo Soler
son "Te perdono", "Memorias del Padre Germán ". "Sus Más
Hermosos Escritos", "Ramos de Violeta", "Hechos que prueban",
'Memorias" y la revista "La Luz del Porvenir" que ella dirigió
durante 20 años.