ADELANTO EN LA DEMORA

L. P.

Desde que yo conocí
la doctrina de Kardec
confieso que me faltaban
muchas cosas por hacer.

Creía que trabajaba
entre un grupo de hermanos
pero yo no tengo callos
cuando me miro las manos.

¿Cómo acredito que soy
buen alumno de Kardec
si él me dijo da, y no doy?

Sí que se mover mi lengua
para dar explicaciones,
pero hay quien me dice
¿cuándo haces lo que expones?

En principio había creído
que era importante leer
y después de haber leído
nada he hecho por aquel.

El que es buen futbolista
es el que mete los goles
¿dónde está el espiritista
que además de desprendido
da la mano al más caído
por sus múltiples honores?

Muchos somos los que estamos
cada cual a su manera
como creyentes andamos
sin averiguar siquiera
quiénes somos y dónde vamos.

Hay quien opina que Cristo
sólo ha venido una vez,
otros opinan distinto
que ha reencarnado más veces
y que tendrá que volver.

¿Qué haría yo si apareciera?
¿Querría estar a su lado?
Claro que así lo quisiera,
pero estoy equivocado.

Porque trataría de darle
lo que a otros no le he dado
y eso no lo aceptaría
pero sí que me diría
cómo ahora me he portado.

Y yo me he equivocado
cuando al andar he creído
que hay que estar acomodado
y el que sufre o que padece
es que lo habrá merecido.

He creído muchas cosas
que no las debí creer,
entre ellas pongo una
que bien se debe entender.

Protesto si me despiertan
cuando estoy bien dormido,
si aquel que viene pidiendo
pega golpes en mi puerta.

No me debiera enfadar
pero mis comodidades
me impulsan a protestar
de los que son desiguales
de ese mi pedestal.

Creí que era marinero
pero sin saber nadar
a veces cae al suelo
vale la pena si sabes
cómo te has de levantar.

Antes yo miraba al cielo
y no miraba hacia abajo
sin comprender de que aquel
es adonde está el trabajo.

Donde te pagan las horas
que des por tu buen hacer
mucho más si no hay demora
en lo que dijo Kardec.

L.P.

(Originalmente publicado en la Revista LA HORA DE LA VERDAD - Julio/Agosto 2003)